Archivo del 6 de Agosto de 2009

Shakira, la loba y el vídeo completo

Ya he encontrado el vídeo completo. Me ha costado pero aquí está y el vídeo en efecto no decepciona al igual que la canción que es como me lo esperaba… no me ha gustado.

La calidad no es demasiado buena pero es lo que hay y se ve bien lo que hay que ver.

A disfrutarlo!

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¿Qué pasa con los hospitales?

Últimamente se habla bastante en los medios informativos de los hospitales y de errores humanos. Estoy convencido de que la mayoría de los accidentes ocurridos de este tipo son debido a errores humanos que no tienen más explicación. No veo necesario darle demasiadas vueltas al menos sobre la responsabilidad de esas personas, en este caso esta enfermera. El error para mi puede estar en la calidad de la enseñanza, en la calidad de su tutora que la abandonó, en la cantidad de personal disponible, pero una persona se puede equivocar. A diario, cada uno de nosotros nos equivocamos pero las consecuencias no son tan dramáticas.

No obstante, existen algunos casos que yo he vivido en primera persona o de manera más cercana que me hacen dudar muchas veces sobre la calidad de los servicios de urgencias de los hospitales y el interés que tienen algunos médicos y enfermeras por su trabajo y sus pacientes. Os cuento un par de casos que me han ocurrido.

Hace unos meses, me contagió mi novia la gripe. No era la gripe A, no… Era una simple gripe, eso pensé al principio. Tengo que reconocer que no soy de ir al médico, ni de drogarme mucho con medicamentos, pero cuando estoy realmente mal, suele ser por una gripe, me tomo Ilvico y al acabar la caja se me suele pasar. Esta vez, parecía que iba a ocurrir lo mismo. Terminé la caja un martes y el miércoles parecía estar de nuevo en forma aunque con algo de moquillo. Desgraciadamente, fuí empeorando hasta el viernes, día en el que decidí ir al médico porque tenía fiebre, nauseas y prácticamente no tenía fuerzas. Coincidió de hecho, con los días en los que explotó la crisis de la gripe A y la gente estaba muy asustada en México. El resto de países tenía miedo a una pandemia (gran palabra).

Finalmente, decidí ir al médico para que me recetara unos antibióticos. Era la primera vez que me encontraba con mi médico de Vigo. Fue un visto y no visto, ni siquiera me oscultó, prácticamente ni me miró. La conversación fue así:

Doctor: Hola, siéntese. Cuénteme.

Yo: Hola, pues nada, mi novia me contagió la gripe. Estuve tomando Ilvico hasta el martes a la noche, pero no me ha hecho nada ya que esta noche tuve fiebre, hoy me levanté con nauseas y mareos y me encuentro mal. A mi novia le dieron antibióticos…

(Silencio…)

Doctor: Esto se soluciona con unos antibióticos, un jarabe para la tos y un jarabe para el moco. Te voy a dar también paracetamol para el dolor de cabeza…

(blablabla)

Estuve fuera con cuatro recetas en la mano en menos de dos minutos. No me ha dado tiempo ni a quitarme la chaqueta. No digo que el médico no tuviera razón, pero el trato fue complatemente frío. Ni siquiera me ha oscultado o mostrado algo de interés. Me ha convencido de que lo mejor era ir lo menos posible al médico.

El segundo caso que os voy a contar le ha ocurrido a un familiar mío. En concreto, un tío que tiene más de 60 años y que se despierta en medio de la noche, cerca de las dos de la madrugada, con un dolor insoportable de estómago. Su hijo decide llevarlo a urgencias al hospital más cercano. Una vez allí, el médico sin ni siquiera oscultarlo, le dice que eso no es nada, le da un par de calmantes y lo manda de vuelta para casa. El hijo discute con el médico insistiendo para que haga su trabajo y al menos le haga algunas pruebas. El médico se niega y se tienen que ir para casa con los calmantes.

Al día siguiente, mi tío se levanta con el mismo dolor de tripa y deciden volver al hospital. Esta vez sí le atienden correctamente y lo ponen en observación, dándole suero y calmantes, realizando pruebas. El hijo decide interponer una denuncia contra el médico porque considera acertadamente que ha pecado de negligencia. Los médicos le dicen a mi tío que su dolor es debido a una tripa que se encoge y que provoca mucho dolor pero que pasará sólo. Sólo queda esperar. Un día más tarde, un médico viene a visitar su compañero de habitación y surge el tema de la dolencia de tripa de mi tío. El médico se da cuenta de que lo que le cuenta mi tío es el apéndice y necesita operación urgente! Pregunta a las enfermeras de mi tío si están esperando a que se muera para operarle. Ese mismo día por la tarde, operaron a mi tío del apéndice…

Concluyendo, existen errores humanos y también existen negligencias y desgraciadamente me da la impresión de que en nuestra sanidad cada vez hay más de lo segundo.

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