Ayer, habíamos decidido ir a la playa a pasar la tarde viendo el calorazo que hace en Vigo y las pocas ganas que tengo de gastarme 6 euros en ver G.I. Joe pero me dí cuenta de que no tenía ni bañador ni toalla. Es un pequeño detalle que se me había olvidado comprobar el día anterior. Tocó pues tarde de compras y como siempre encontrar mi talla es una tarea de chinos.
En esta tienda, la talla más pequeña es 30 y la más grande 42. En esta otra, tienen 2 tallas: una se supone que para la cintura y otra será la longitud de la pierna. En aquella, me pongo una 46 y no consigo subirlo por encima de las rodillas. En la de al lado me pongo la 42 y me hace falta un cinturón. ¿Para cuando un tallaje uniforme para el mundo entero o al menos para España?
Al final pasó lo que tenía que pasar. Fuí a una tienda y me probé un bañador L (debería utilizar la Wii Fit más a menudo) y no había forma, no me subía de las rodillas. En esta tienda no tenían más talla entonces fuí a la de al lado y cogí uno XL pensando que me serviría de sobra. Llego a casa, me lo pruebo y sí, me sirve pero digamos que sólo lo puedo poner después de haber hecho la digestión y evacuación porque si lo pongo después de una buena comilona, me temo que no lo doy cerrado…
En fin, hoy a la tarde, otra vez tocará ir de compras en vez de playita, con las ganas que tengo yo de catarla, menos mal que la semana que viene podré hacerlo todos los días si me apetece.